martes, 19 de agosto de 2008

Diálogos - Parte 1

-No creo que sea así. Cuando pasa de esa forma es cuando sucede, simplemente.
- Bajá al llano. Lo que digo es…
- No, desde el llano me tomo un mate, eh
- Bueno. Pará...
- No, te aviso. Sino no tiene sentido discutir.
- Lo que digo es que a veces las cosas son más simples de lo que uno imagina.
- Está bien. Eso lo comparto. Pero sólo es más simple en algunas ocasiones.
- ¿Y en cuáles no? A ver
- Son simples los hechos concretos. Cuando pensás en que tu novio te está mintiendo y sacás la cuenta del último llamado, lo combinás con las medias que tenía puestas y pensás en el aliento, entonces Pi al cuadrado te da como resultado que su amante le chupó el pie y te llamó. Eso es demasiado rebuscado.
- Qué mal ejemplo.
- Bueno, pero lo entendiste, ¿no?
- Mmm… supongo.
- Dejame terminar. Digo, entonces, que las cuestiones amatorias no son tan simples si es que uno se detiene ante ellas, les patea un poquito al pie, así, como un golpecito lento para ver si se mueven. Ahí empieza el riesgo de que todo se venga abajo, de darte cuenta de que tu mundo, tu relación, está pésimamente montada sobre un alfeñique.
- ¿Alfeñique?
- Sí. Alfiler, si te gusta más.
- Todas las relaciones están terminadas, esto ya lo discutimos.
- No lo discutimos. Lo aprendimos a los 25 años, que es distinto.
- Entonces, ¿qué es lo que crees, en definitiva?
- Creo que el deseo de estar solas tiene que ver con un sufrimiento previo. Es cierto. Pero que ese no es el detonante real. Te diría que sólo un hilo de la mecha que nos prendió fuego la posibilidad, remota, de ser amas de casa felices.
- Qué condena, ¿no?
- Sí. Tremenda condena.
- Seguí…
- Lo que hace a nuestra decisión independentista es que nos dimos cuenta que solas podemos estar bien. Mejor, diría. Ante el problema, gana la soledad. Y que no hace falta la parentela unita para dormir cucharita. El resto está acá, entendés, está en la panza. Es una decisión que se aferró a las entrañas el día en que decidiste rozar con un plumero la base de las relaciones, y se te vino la matrimonial encima.
- Eso te pasó a vos. Yo sabía desde antes que las relaciones tal como están planteadas no me sirven, me hacen perder el tiempo.
- Ok. Perfecto. Pero te lo tuviste que cuestionar. Sino, asumirías que los hombres y las mujeres en negociación funcionan de determinada manera, lo aceptarías y ya.
- Estamos condenadas a la infelicidad, lo sabías, ¿no?
- No. Lo que tengo clarísimo es que si me quiebro una pierna, te llamo a vos.
….
- ¿Querés vodka?
- No, sigamos con vino. Entonces, ¿vos crees que ni siquiera cambiando el esquema convencional de las parejas se las podrá sostener en el tiempo?
- Lo que creo es que un día nos permitimos espiar por la cerradura, tomando un riesgo que fue mucho más alto del que imaginamos.
- A vos te gusta enamorarte, ese es tu problema.
-Sí. Claro. Puedo amar. El problema es que cada vez que lo siento, y que la cosa empieza a marchar, noto que existe un camino común por el que todos vamos dejando pedazos de vida. ¿Y sabés qué es lo peor?
- ¿Todavía?
- Sí. Lo peor es cuando lográs una gran capacidad de estar sola.
- Todo lo contrario, eso es lo mejor.
- No. Porque en ese momento, cuando podés sonreír y estar a gusto con tu tranquilidad, con tus amantes, con tus libros y con tu casa, el bloqueo de la cerradura se hace casi imposible.
-No entiendo cuál es el problema con eso.
-¿No entendés?
-No. Creo que, justamente, la capacidad de estar solas es lo que nos aleja de las parejas que envenenan las libertades y vician el espacio con rutinas adquiridas.
- Quiero decirte, querida amiga, que si miraste por el agujero, entendiste lo que viste y te aceptaste del otro lado, entonces cada vez va a ser más difícil volver atrás.
-¿Y cuál es el problema?
-Que no vamos a ser siempre jóvenes. No nos van a desear siempre de la forma en que nos desean ahora. Y nosotras todavía no sabemos lo que es perder el gesto fresco y que la actitud desenfadada y segura de mujer entendida deje de importar. En un tiempo todo va a cambiar de forma. Nosotras y ellos. El cuerpo y las ganas. Y no sabemos dónde estarán nuestras capacidades y frustraciones. Lo que es seguro es que muy lejos de acá.

9 comentarios:

Pablo U dijo...

Bueno, pero hay gente que tarda muchos más años en aprender estas cosas. Y hay gente que no las aprende nunca....

El diálogo es bueno, mejor que los de muchas películas que vi y que voy a ver.
No sé a los demás, pero a mí me movilizan mucho más estas cosas negativas que el "color esperanza" de Diego Torres que me da ganas de vomitar.


Saludos!.

MQDLV dijo...

Hola, Pablo! Gracias por tus comentarios, es un placer tenerte por acá.
Abajo Diego Torres, arriba los Emo!
¿?

Telmo dijo...

Un gran diálogo, la escritura maravillosa pero más importante es simple, no aburriendo y honrado, mi gusta mucho!

Beso mia René

MQDLV dijo...

Hello, Telmo. Diálogos... No como los del periodista y el diablo en una Plaza de Santa Cruz de la Sierra, pero diálogos al fin.
Beso

paulita dijo...

te voy a regalar un gato. un gato comun y corriente, uno de esos que son un poco amarillitos... con algo de blanco. el mas comun de todos, voy a pedir un gato "comun", asi tenes algo simple para amar y que no tengas nada que preguntar sobre al menos una relacion en tu vida.

MQDLV dijo...

Mierda. Prefiero un perro, o un canario. Pero que sea verde, hay perros verdes? Y canarios de raza? Que loco que es todo. Gracias, amiga Paulita.

¿Quién va a ser? dijo...

Las partes que entendí, buenísimas. Las otras, las supongo geniales.
Perro verde hay uno, en España. Era un programa de entrevistas de un periodista español, fue todo un éxito, una revolution en iberia! A mí, en las pocas entrevistas que lo vi, me pareció bastante pelotudo y pretencioso, pero parece que marcó una época.
¿Qué me contás? Se aprende algo nuevo todos los días.
Ahí lo busqué: Jesús Quintero se llama el hombre.

PD: Si Quintero no te gusta, te regalo este:
http://www.houseofplum.com/gallery/Green%20Dog.jpg

Pablo U dijo...

Yo me acuerdo de ese programa. Era una mesa con el tipo y el entrevistado y, acostado en el piso, un perro seguramente blanco, apuntado con una luz verde. En las entrevistas se producían silencios larguísimos. Si en esa época se hubiera usado la palabara bizarro para cualquier cosa como ahora, hubiéramos dicho eso.

Saludos

PD: Ahora que no soy tan inocente, me parece que el perro estaba sedado.

MQDLV dijo...

qué grande, quién va a ser. quién será quién va a ser. jesús se parece a Rafael. no me digan que no.